RECORDEMOS A DON ANDRES BELLO
A 152 AÑOS DE SU DESAPARICION FISICA
El 15 de octubre de 1865, a los 84 años de edad, muere, en Santiago de Chile, el humanista venezolano y maestro del libertador Simón Bolívar, Andrés Bello, quien se desenvolviera en vida como un destacado intelectual, legislador, educador, filósofo, crítico, filólogo y poeta, después de haberle dado a la República chilena un Código Civil y una Universidad, de la que fue Rector vitalicio desde 1843 hasta su muerte.
Andrés Bello ha sido calificado de sabio. Ningún adjetivo le queda mejor al gran humanista y jurisconsulto americano. Su obra es amplísima, didáctica y plena de conocimientos y sabiduría. Hijo de tres pueblos, supo amalgamar diversas ciencias y artes para brindarlas a sus discípulos, a sus contemporáneos, dejando una herencia imperecedera y valiosa.
Ningún otro hombre ha recibido más títulos que Bello. Por su fecunda labor, a través de Venezuela, su patria, Chile, su patria adoptiva, y Londres, se le puede llamar con autoridad pedagogo, poeta, diplomático, jurista, filólogo, filósofo, crítico, periodista y sociólogo.
Acerca de su nacimiento se han suscitado algunas discusiones. En el Diccionario Enciclopédico Hispanoamericano se le considera colombiano, debido a su fecho de nacimiento: 29 de noviembre de 1781. En esta época Venezuela no era Nación y todos los que nacían en Venezuela, Ecuador y la Nueva Granada eran considerados ciudadanos colombianos. Sin embargo, Venezuela era Capitanía General y Andrés Bello, nació en Caracas, es venezolano.
En un documento de fecha 9 de noviembre de 1824 se le dio el calificativo de ciudadano colombiano. El mismo Bello, en un escrito fechado en Londres el 21 de marzo de 1827, se decía colombiano. También fue llamado "chileno ilustre" y considerado como auténtico chileno, ya que durante sus treinta y cuatro años de permanencia en este país dedicó los mejores años de su vida a la enseñanza del pueblo chileno y a trabajar en beneficio del derecho de Chile.
Allí encontró amplio y fecundo campo para sus inquietudes y supo sembrar a conciencia la semilla de su inteligencia
Andrés de Jesús María y José Bello López era hijo de Bartolomé Bello y Ana Antonia López. Fue maestro del Libertador Simón Bolívar y participó en el proceso que llevaría a la independencia de Venezuela. Como parte del bando revolucionario, integró la primera misión diplomática a Londres conjuntamente con Luis López Méndez y Simón Bolívar, lugar donde residiría por casi veinte años.
En 1829 embarca junto a su familia hacia Chile, donde es contratado por su gobierno, desarrollando grandes obras en el campo del derecho y las humanidades. Como reconocimiento a su mérito humanístico, el Congreso Nacional de Chile le otorgó la nacionalidad por gracia en 1832.
En Santiago alcanzaría a desempeñar cargos como senador y profesor, además de dirigir diversos periódicos del lugar. En su desempeño como legislador sería el principal impulsor y redactor del Código Civil, una de las obras jurídicas americanas más novedosas e influyentes de su época. Bajo su inspiración y con su decisivo apoyo, en 1842 se crea la Universidad de Chile, institución de la que se convertirá en su primer rector por más de dos décadas.
Entre sus principales obras, se cuenta su Gramática del idioma castellano (Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos y los esclavos españoles), los Principios del derecho de gentes, la poesía Silva a la agricultura de la zona tórrida y el Resumen de la Historia de Venezuela.
Andrés Bello fue también director y redactor de El Araucano, periódico Chileno fundado por Diego Portales en 1830, en el cual publicó numerosos artículos de educación, filosofía y teatro. En 1842 polemizó con el rioplatense Domingo Faustino Sarmiento sobre cuestiones de lengua, estética y política. Se ocupó del lenguaje a través de numerosos estudios.
Sobresale su Gramática de la Lengua Castellana (1847), que le valió ser designado miembro correspondiente de la Academia Española de la Lengua, y su Ortología y métrica, los dos trabajos más originales que se han realizado en nuestro idioma sobre esta materia. Escribió también un comentario a El Criterio de Balmes, y un estudio sobre El Cantar de Mío Cid.
En 1843 comienza a publicar en la revista El Crepúsculo su obra Filosofía del entendimiento, que sólo aparecería publicada completa después de su muerte, en 1881. Pensada como libro de texto, pero elaborada de forma innovadora, tiene como objeto de investigación un campo mucho más amplio que el mero entendimiento humano.
Otro aspecto muy importante de sus actividades fue su función docente y el interés que sintió por la pedagogía. Estaba convencido de que la instrucción y el cultivo espiritual son la base del bienestar del individuo y del progreso de la sociedad, razón por la cual siempre fomentó el estudio de las letras y de las ciencias. Bello propuso la apertura de Escuelas Normales de Preceptores y la creación de Cursos Dominicales para los trabajadores. Muchas de sus ideas educativas están en el Discurso Inaugural con que se iniciaba la actividad de cinco nuevas Facultades en la Universidad de Chile en 1843.
Sus restos fueron enterrados en el Cementerio General de dicha ciudad.
Su Patria adoptiva, donde murió el 15 de octubre de 1865, rindió sentido homenaje a la figura latinoamericana más brillante del siglo. Sus exequias fueron costeadas por el Gobierno de Chile. Sus restos bajaron al suelo chileno que tanto amó. Aún después de su muerte siguió en pleno contacto con el pueblo que lo acogió como hijo predilecto y lo llamó Libertador de las Artes Americanas.
En 1872 el gobierno de Chile publicó una edición completa de sus obras (inéditas y publicadas), lo cual ha tenido ediciones sucesivas, ya difundidos por el mundo entero.
Por suscripción popular, se erigió uno estatua a su memoria, en el frontis del Congreso chileno. Una plaza de Santiago lleva su nombre. También una avenida. En la puerta principal de la casa central de la Universidad de Chile, en Santiago, una estatua "Simbolizando al humanista" luce imponente en una de las principales arterias de la capital.
Venezuela honra su memoria a cada instante. También Caracas tiene una Plaza Andrés Bello, una avenida Principal, y Universidad. El óleo que se encuentra en 1a Biblioteca Nacional fue obsequiado por el gobierno chileno al gobierno venezolano. Andrés Bello es, quizás, el puente más fuerte e indisoluble, de amistad y espiritualidad, que ha unido y seguirá uniendo a ambos pueblos.
La herencia de Bello no es patrimonio de un determinado pueblo. Pertenece al mundo entero. El hecho material de que sus restos reposen en el país más alejado y estrecho del mundo, no ha impedido que su legado humanístico – científico haya traspasado límites, ideologías y credos.
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