sábado, 5 de mayo de 2018

Billo Frómeta dejó un legado de amor y música


Se cumplen 30 años de la muerte del dominicano
 Ese día (el 28 de abril de 1988) estábamos ensayando para el gran concierto en Caracas, donde se celebrarían los 50 años junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela… Lo máximo para él era dirigirla con los arreglos hechos por él. Nadie sabía que era capaz de arreglar sinfónico. Tampoco que sufriera de la tensión o de algo. Pero no pudo con la emoción. Una semana después, el 5 de mayo, falleció”.
Así recuerda, a tres décadas de distancia, Ely Méndez el día en que Luis María Frómeta se desplomó en la sala Ríos Reyna cuando apenas comenzaba el ensayo de esa gala sinfónica.
Billo, quien llegó a Venezuela el 31 de diciembre de 1937, con la Santo Domingo Jazz Band, se adoptó como caraqueño, más que como venezolano. Su amor por la capital lo plasmó en una serie de temas como Canto a Caracas, Caracas vieja o ¡Epa, Isidoro!, dedicada a otro personaje emblemático.
Méndez, quien interpretó el último gran éxito de la agrupación, Nuevo Circo, llegó a la misma en 1971. “El maestro me llamó para sustituir a José Luis Rodríguez y hacer el frente con Cheo García y Memo Morales. Entré con el gran amor de pertenecer a esta orquesta y aquí me he quedado. A todos quienes pertenecimos a esta orquesta, Billo le daba consejos. Era un hombre bien sincero y que te ayudaba si tenías un problema más allá del trabajo. Había un alto nivel de exigencia, pero también de amor y cariño”, recordó.
El próximo fin de semana se realizarán dos conciertos sinfónicos no sólo para recordar al maestro, sino también como regalo a las madres.
Se trata de Billo sinfónico, que se presentará el sábado 12 de mayo a las 3 pm y el domingo 13 de mayo a las 11 am, en el Aula Magna de la UCV. En escena se reunirán la Orquesta Sinfónica de Venezuela y la Billo’s Caracas Boys, bajo la batuta del director invitado Alfonso López Chollet. “Se trata de un homenaje y un recorrido musical por las composiciones que hicieron famoso al maestro, en el que se unen las dos orquestas para interpretar ritmos como cumbia, bolero, pasodoble y merengue”, señaló el profesor Pedro González, presidente de la OSV.
Para Méndez, el maestro Billo dejó una estela de música, amor y cariño no sólo en Venezuela, sino en todas las plazas donde se presentaban. “Pasarán muchos años para que la gente se olvide de él. Dejó sus canciones, su cariño y el pulso de su música”.
¡Epa, amigo!
Billo nunca disolvió el matrimonio que había contraído en su país y en 1956 fue condenado a pagar 100 días de cárcel. Esa fue la primera vez que disolvió su orquesta.
En 1956, estrenó “A gozar muchachos” en Rctv. En el 57, su patrocinante le quitó su apoyo. Disolvió otra vez su grupo y, además, la Asociación musical lo vetó de por vida por tocar para Pérez Jiménez.
Al caer la dictadura, reagrupó su orquesta y le levantaron el veto.
Enrique Coto, (bajo), Jesús Bolívar (primera trompeta), y Méndez son los únicos tres músicos que quedan de la última etapa de la Billo’s en la que él estaba al frente.

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