martes, 1 de agosto de 2017

Eleazar Díaz Rangel A L G U N A S T A R EA S D E L A ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE

Eleazar Díaz Rangel

A L G U N A S   T A R EA S    D E    L A

ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE


La votación de ocho millones 89 mil que obtuvieron el Psuv y sus aliados es la más alta alcanzada por esas fuerzas desde la primera elección presidencial de Chávez. Fue algo excepcional y, según versión de dirigentes del chavismo, por las razones que explican, pudo ser hasta de 10 millones. Surge una primera pregunta, ¿Por qué votó tanta gente? ¡Y habría que sumar las diversas cifras suministradas por los opositores!
Intentaré unas respuestas. En primer término, el chavismo llamado duro, identificado ahora con la “tarjeta de la patria”, fue el factor movilizador principal, al que habría que añadir la votación del PCV, PPT, Tupamaros, MEP y otras organizaciones.
Y un sector sin militancia que se movió a votar para expresar su repudio a los hechos violentos, cansados de tanta trancadera, de paros obligados, de destrucción de pequeños negocios y de instalaciones públicas, de guarimbas, de muertos y heridos; cansados de ser secuestrados en sus edificios y de tanta violencia; por todo eso, votó por la paz. Y debe añadirse la campaña de propaganda que tanto contribuyó a la movilización habida. Creo que así pueden resumirse las principales causas de esa victoria del pueblo.
Pero lo más importante es preguntarse qué ocurrirá ahora, ¿Cómo contribuirá la Asamblea Nacional Constituyente recién electa? No tendrá poder para resolver los problemas más importantes y que más han afectado a la mayoría de los venezolanos, como los relativos a la escasez de alimentos y medicinas, así como los altos precios que suben escandalosamente cada día. Podrá tomar algunas medidas, y seguramente las aprobará, pero no habrá soluciones de un día para otro.
Otra cuestión, esta de carácter netamente político, es la relativa a ¿qué hacer con la Asamblea Nacional, en desacato, donde, como bien se sabe, la oposición domina con amplio margen? Se plantean varias opciones: a) eliminarla por decreto o una resolución, pero una decisión como esta significaría la ruptura total con la oposición, y tendría altos efectos negativos en el exterior: no es frecuente que una institución estatal, como un Parlamento, sea disuelta por un gobierno a menos que sea una dictadura; b) negociar con la oposición para que deje de estar en desacato, y coexistir en un escenario político de acuerdo y diálogo; c) tratar de cooptar a la ANC, a un grupo de ellos o a todos (sugerida).
Como ven, algunas de esas soluciones contribuirán a negociar, a buscar acuerdos de ambas partes, y otras son de ruptura.
Algunas cuestiones no son menores, pero no tienen mayor urgencia: una es ¿cuánto tiempo durará la vigencia de la Asamblea Nacional Constituyente, y si someterá o no la votación a un referéndum.
Y la elección tan abrumadora lleva un nuevo problema, pero esta vez a la MUD: cómo enfrentar la elección de gobernadores.
Hay algunos de sus dirigentes, incluso gobernadores, que están de acuerdo con que deben inscribir sus candidatos, convencidos de que tienen opciones reales de ganar en varios estados, y otros, los más radicales, que negarán esa posibilidad. En todo caso, es un problema de ellos, no de la ANC, y tiene poco tiempo para resolverlo.
Y, finalmente, todos los votantes, que han depositado su esperanza de paz en esta ANC, saben que tiene pendiente una cuestión mayor: ¿qué hará la ANC para contribuir al mutuo reconocimiento de las partes, y encontrar mediante encuentros y diálogos de diversos niveles a reconciliar este país fragmentado? Por supuesto, quien han llamado a continuar con la violencia y los trancazos son negadores de cualquier tipo de acuerdo. DíAZ RANGEL


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