miércoles, 9 de noviembre de 2016

LA CARCEL MODELO DE CARACAS CENTRO DE LA MISERIA HUMANA

LA CARCEL MODELO DE CARACAS
CENTRO DE LA MISERIA HUMANA

El 9 de  noviembre de 1983, la llamada “Cárcel Modelo” de Caracas fue demolida para dar paso a las obras del Metro.

De "Cárcel Modelo", solamente  tenía el nombre.  Dicho penal  fue, ciertamente, un prototipo  indiscutible de crueldad, de vergüenza. Son incontables las historias de horror que allí se sucedieron: huelgas de presos políticos, maltrato a los familiares, hacinamiento y la “ley del chuzo”, que se impuso como norma entre los presos, teniendo como su ejecutor más destacado a Carlos Ventura Linares, conocido como el “rey del chuzo”; sitial arrebatado, mediante asesinato, por “el Memo” y a éste por “el Indio” Morales. Todo esto, sin formalidades palaciegas.  

Quien tuvo la oportunidad de visitarla, pudo constatar que en dicho recinto carcelario había  unos cuartuchos en cada piso, construidos con sábanas, cajas de cartón y cuánto desecho podían conseguir los privados de libertad, individuos famélicos, a causa de la mala alimentación: arroz mazacotudo sin nada y agua de avena, casi todos los días. Señal de la más clara corrupción y desprecio por la condición humana.

Estos seres daban la impresión de ser cadáveres ambulantes. A  quienes contaban con la visita de sus familiares, los respetaban y cuidaban, porque era una de las formas de contar con un mensajero hacia el exterior. Los inundaban de cartas para sus familiares, novias y amigos, de números de contactos, que generalmente nadie respondía, dado que quien tuviera un familiar en esa condición, se sentía  avergonzado y lo negaba  ante la Sociedad, preferían hacerlo pasar por desaparecido o muerto.

Eran tantas las quejas de los familiares, que el Presidente Caldera, decidió ordenar que lo derribaran, para borrarlo de la historia gris de la supuesta "Democracia".

 Sobre la edificación de esta tristemente célebre penitenciaría caraqueña, hay que reseñar que en el polémico período presidencial  de López Contreras se aprobó, la construcción de la cárcel pública de Caracas llamada “Cárcel Modelo” por estar destinada, precisamente, a erigirse como una forma distinta de tratar la reeducación de los encausados por diversos delitos que, sin excusarlos de sus responsabilidades, pagaban pena adicional por el delito de ser pobres.

Luego de aprobada en 1937 la Ley de Régimen Penitenciario, en 1938, y como parte del Plan Trienal, se aprueba la construcción de este recinto junto con el Cuartel Urdaneta, la urbanización obrera  Propatria, la Casa del Obrero y los depósitos del Ministerio de Obras Públicas en El Amparo, los que luego serían sede de la cárcel de El Junquito.

El costo de La Modelo fue de Bs. 2.500.000, con 362 celdas para igual número de detenidos. Su diseño estuvo a cargo de Luis E. Chataing y fue inaugurada por Isaías Medina Angarita en 1941, siendo uno de sus primeros directores o alcaides el tenebroso Pedro Estrada.

Al principio contó con una empresa de fabricación de muebles, porque los reclusos debían pagar los costos de su manutención. En 1943 se crea allí una cooperativa, una caja de ahorros y un salón de teatro donde se proyectaban películas. En 1948 se nombró  a una joven alcaidesa, América Delia Alemán, para dirigir el pabellón de mujeres.

El edificio fue sometido a incontables modificaciones para albergar en él mujeres, menores de edad y prisioneros políticos. Por este último renglón fue más conocido porque se utilizó, al igual que  muchas otras cárceles, para la venganza contra los opositores, no sólo en la dictadura perezjimenista sino, en mayor número y represión, en la llamada democracia puntofijista, incluyendo al propio Pérez Jiménez, quien probaría, con más comodidades, claro, una porción de su propia medicina.

En los años 60 se creó la sección de presos políticos conocida como “el pabellón de los rojos” y, como parte de la toponimia con que los propios reclusos organizaron el espacio carcelario,  el pasillo principal llegó a ser conocido como “la gran avenida”.


El 9 de noviembre de  1983, y para dar  paso  a la creación de los talleres del Metro de Caracas, este centro de la miseria humana sucumbió, como otrora lo hizo La Rotunda, bajo las arremetidas de las máquinas de demolición.

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