lunes, 24 de diciembre de 2018

ESTA NOCHE ES NOCHE BUENA Y MAÑANA SERA LA NAVIDAD


*Villancicos, aguinaldos y gaitas: así suena la Navidad venezolana
El cuatro, la mandolina, el furruco y el tambor hacen de las suyas para alegrar el mes decembrino de los criollos. Conozca las características de nuestra música navideña
La Navidad venezolana es única en el mundo. Mientras en otros países celebran el nacimiento de Cristo con villancicos tipo “Noche de paz”, “Santa la noche” y “Adeste fideles”, acá se escuchan gaitas, aguinaldos y parrandas. Ojo, los villancicos también forman parte del mes decembrino en esta nación, pero los demás géneros marcan la diferencia.
¿Pero de qué forma el aguinaldo se convirtió en el ritmo por excelencia para celebrar esta época? Pues bien, como muchas otras manifestaciones de la cultura criolla, el aguinaldo tiene sus raíces en la música europea, solo que la mezcla con los géneros de la zona dieron paso a ese nuevo sonido, conformado por el cuatro, mandolina, furruco, tambor, algunas veces con maracas, guitarra y cantantes.
El aguinaldo, a su vez, tiene dos divisiones: de parranda y religioso. La manera de diferenciarlos es bastante fácil, pues el primero de ellos puede hablar de cualquier tema, sin ser algo relacionado exclusivamente con el Niño Jesús o María. Un ejemplo de ello podría ser la canción “La mejor hallaca”.
Originalmente, la forma en que se interpretaba el aguinaldo era por medio de un conjunto musical que iba por el medio de la calle y tocando la puerta de las casas para cantar frente a los pesebres. Bien lo describió en una oportunidad el cronista Luis Urbaneja: “Se apiñaban a los pies del pesebre en espera de una comparsa de aguinalderos que de puerta en puerta iban saludando los retablos con sus villancicos simples y añejos”.
Antes de salir el sol
Entre el 16 y el 24 de diciembre, la Iglesia Católica en Venezuela acostumbra realizar sus famosas misas de aguinaldo. Cabe acotar que aunque en esta época la religión no permite cantos alegres, para nuestro país se hizo una excepción, principalmente por ser estos cantos una tradición de veneración al nacimiento de Jesucristo arraigada desde hace muchos años.
La única condición que se puso fue que las misas de aguinaldo sean celebradas de madrugada.
¿Y qué hay de la gaita?
Otra manifestación musical que suena a Navidad en Venezuela es la gaita zuliana, un género que aunque nació con intereses de protesta, se ha vuelto bastante popular en todo el país durante noviembre y diciembre.
Sus letras tocan temas que van desde el amor, pasando por la advocación a figuras religiosas como “La Chinita”, hasta situaciones jocosas y de denuncia.
Algunas de las gaitas más sonadas son “Sin rencor”, “Cuando voy a Maracaibo” y “La grey zuliana”.
En enero sigue la fiesta
Los andes venezolanos continúan la celebración navideña hasta el 2 de febrero, pues a partir del primer día de enero comienzan las acostumbradas paraduras de niño.
Esta es otra oportunidad para que los músicos tomen sus instrumentos y salgan por las calles a cantar parrandas, villancicos y gaitas.
A esta ceremonia también se le conoce como el robo y búsqueda del niño. Consiste en un acuerdo que se hace con un vecino donde se lleva el Niño Jesús a su pesebre. La búsqueda empieza con una procesión que parte de la casa anfitriona y se va tocando y cantando versos casa por casa hasta ubicar al niño perdido. Luego se realiza el ritual de la paradura. La fiesta culmina con bizcochuelo y vino.
¡Pagaron los aguinaldos!
Tan impregnados están los venezolanos de los aguinaldos que le llaman así a la remuneración monetaria que reciben a fin de año. Esto se debe a que en el transcurso de sus presentaciones, la “parranda Navideña” –que es el nombre que recibe la agrupación musical– va recibiendo obsequios en los hogares que visita. Por eso el origen etimológico del significado monetario de “aguinaldo”.
Pero más allá de eso, no cabe duda de que la Navidad es la época más bonita del año, y eso va más allá de cualquier contexto que estemos viviendo como nación. El sazón de las hallacas, el pan de jamón, el dulce de lechosa y la torta negra, reencuentran a las personas para recordarles que otro año termina con la promesa de buenas nuevas en lo porvenir. Y todo esto acompañado por el sabroso sonido de los aguinaldos y las gaitas.

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