sábado, 30 de junio de 2018

Fabricio Ojeda presentó su carta de renuncia al Congreso el 30 de junio de 1962


Fabricio Ojeda, revolucionario venezolano, vilmente asesinado en los calabozos del Sifa, policía política durante el gobierno de Raúl Leoni, del partido Acción Democrática, el 21 de junio de 1966.
Conocido en el Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) como el Comandante “Roberto”, nació el 6 de febrero en 1929 en Boconó, estado Trujillo. Reportero desde los tiempos del régimen de Marcos Pérez Jiménez. Fue Jefe de la “Junta Patriótica” en la clandestinidad, organización que derrocó la dictadura Perezjimenista el 23 de enero de 1958.
Militante fundador de Unión Republicana Democrática (URD). Ingresa al Congreso como Diputado de URD en 1958, solidarizándose con el triunfo de la Revolución Cubana.
Una de las cartas más importantes de Ojeda fue la publicada para anunciar su renuncia aquel 30 de junio de 1962 al Congreso. Luego, marcha a los Andes a organizar un Frente Guerrillero de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).
A continuación se tomaron las frases más impresionantes de ese texto histórico:
  • “Ahora a mí, solo me queda, como decía un insigne pensador latinoamericano, cambiar la comodidad por la miasma fétida del campamento, y los goces suavísimos de la familia por los azares de la guerra, y el calor del hogar por el frío del bosque y el cieno del pantano, y la vida muelle y segura por la vida nómada y perseguida y hambrienta y llagada y enferma y desnuda”.
  • “Colegas diputados, vengo ante ustedes a expresar la decisión de dejar el Parlamento – este recinto que pisé por voluntad del glorioso pueblo caraqueño, hoy oprimido y humillado -, para subir a las montañas e incorporarme a los compañeros que ya han iniciado el combate y con ellos continuar la lucha revolucionaria para la liberación de Venezuela, para el bienestar futuro del pueblo, para la redención de los humildes”.
  • “Venezuela – lo sabemos y los sentimos todos -, necesita un cambio a fondo para recobrar su perfil de nación soberana, recuperar los medios de riqueza hoy en manos del capital extranjero y convertirlos en instrumento de progreso colectivo. Necesitamos un cambio a fondo para liberar al trabajador de la miseria, la ignorancia y la explotación; para poner la enseñanza, la técnica y la ciencia al alcance del pueblo: para que el obrero tenga trabajo permanente y sus hijos amparo y protección”.
  • “Venezuela, en fin, necesita un cambio profundo para que los derechos democráticos del pueblo no sean letra muerta en el texto de las leyes; para que la libertad exista y la justicia impere; para que el derecho a la educación, al trabajo, a la salud y al bienestar sean verdaderos derechos para las mayorías populares y no privilegios de escasas minorías. Pero nada de esto podrá lograrse en un país sub-desarrollado y dependiente, como el nuestro, sino a través de la acción revolucionaria que concluya con la conquista del Poder Político por parte del pueblo”.
  • “Se necesita una precisa transformación estructural que cambie el sistema formalista de la democracia por la efectiva realización de la misma: es decir, que arrase con todo lo podrido, con todo lo injusto, con todo lo indigno de nuestra sociedad y en su lugar erija una nueva vida de justicia y libertades”.

Al Panteón Nacional

Desde el 23 de enero de 2017, sus restos se encuentran en el Panteón Nacional como muestra de agradecimiento a este Revolucionario, mártir de la lucha obrera en Venezuela.

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