jueves, 23 de marzo de 2017

JOSE ANTONIO CALCAÑO SOBRESALIENTE MAESTRO DE LA MUSICA VENEZOLANA

JOSE ANTONIO CALCAÑO SOBRESALIENTE
MAESTRO DE LA MUSICA VENEZOLANA

Hace 117 años, el 23 de Marzo de 1900 nació  en Caracas José Antonio Calcaño, escritor, compositor, crítico musical y educador. Integró junto con Vicente Emilio Sojo el movimiento artístico Renovación. 
Del matrimonio de Emilio Calcaño Sanavria (en algunas fuentes Sanabria) y Josefa Antonia “Pepita” Calcaño Sánchez nacerán seis hijos. El cuarto de ellos alumbra este hogar caraqueño el 23 de marzo de 1900, y en la pila bautismal confirman padres y padrinos que el niño llevará el nombre del abuelo paterno, José Antonio.
La figura de Calcaño nos remite a la música y a las letras, no en vano obtiene el Premio Nacional de Música y el Premio Municipal de Prosa. Mucho antes de ser Individuo de Número de la Academia Nacional de Historia, y ser miembro de la Real Academia Española, integra el movimiento venezolano de renovación musical de comienzos del siglo XX. Fue director, compositor, diplomático, maestro, escritor y productor. Fue pionero de la radio y de la televisión, un comunicador que creyó en los medios cuando se les satanizaba, y creyó en la música y su historia como fuentes inagotables de educación. Este Calcaño no se quedó en la mera evocación, hizo historiografía, revisó y reescribió.
Hablar de la familia Calcaño es referirse a una estirpe de escritores, periodistas, poetas, científicos, músicos, abogados, diplomáticos y académicos con destacada labor, dentro y fuera de Venezuela. Algunos de ellos ejercen funciones en más de dos de estas categorías, la mayoría descuella en alguno de esos campos. Nuestro personaje sobresale en al menos cinco de las áreas antes mencionadas, aunque sea en esencia músico y la historiografía se debata el campo en el que pasa a la posteridad.
Este personaje venezolano resuena en oídos e imaginarios de coterráneos como un viejo y pausado hombre de época en sepia o en blanco y negro. Y así lo es aunque se plegara siempre a la vanguardia de su momento. Hoy en día en nuestros archivos no hay registro audiovisual de sus programas de televisión o de radio. Persiste al tiempo, sin embargo, su célebre Curso de Apreciación Musical que, con suerte, puede hallarse en pocos archivos particulares. Su obra historiográfica máxima, La Ciudad y su Música, es casi una “biblia musical”  de Caracas en la que en lugar de notas se emplea la palabra, y no por  “biblia” deja de ser profana.
Calcaño es protagonista de la renovación musical que se gesta bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez. Es cofundador del Orfeón Lamas y de la Orquesta Sinfónica Venezuela (ahora Orquesta Sinfónica de Venezuela). Es, por lo tanto, integrante de una generación que revoluciona la cultura nacional en medio de la hostilidad de su contexto.
Con sapiencia, humor y singular cadencia al hablar, se destaca desde joven en la crítica musical y en la oratoria. Su incansable andar por los caminos del saber, lo encumbra en ámbitos académicos nacionales e internacionales, y hasta lo convierte en propulsor de la Orden Rosacruz en Latinoamérica.
A través de sus ediciones discográficas, conferencias, cursos, espacios radiales o televisivos, el también llamado “profesor Calcaño” predica sobre música, historia, ciencia, lo mundano y lo divino. Defiende los valores tradicionales sin paralizarse ante los nuevos tiempos. Por el contrario, pone en función de su labor las herramientas nuevas y ello lo erige como un personaje mediático desde los tiempos de la radio de galena.
El martes 11 de septiembre de 1978 se despide físicamente el último pilar de la alguna vez llamada “Santísima Trinidad de la música venezolana”, integrada por él, Vicente Emilio Sojo y Juan Bautista Plaza. El gobierno nacional decreta tres días de duelo oficial.
En Venezuela los espacios patrimoniales e instituciones culturales fenecen, al menos, por tres razones: gestión arbitraria, olvido o mengua. Hay algunos que agonizan doblemente mientras la memoria colectiva se extravía sin retorno. Del hombre mediático que fue Calcaño casi nada pueden mostrar los archivos.
Engrosa la lista de valores nacionales alguna vez mediáticos, con reconocimiento incierto en generaciones futuras. Con el cese de actividades de la fundación que lleva su nombre, se somete al olvido una parte de la memoria sobre este personaje y la época que vivió.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario