viernes, 16 de diciembre de 2016

“El Libertador, Simón Bolívar” HACE 186 AÑOS MURIO EL SOÑADOR DE AMERICA QUE AMO LA LIBERTAD


“El Libertador, Simón Bolívar”
HACE 186 AÑOS MURIO EL SOÑADOR
DE AMERICA QUE AMO LA LIBERTAD
El 17 de Diciembre de 1830, "A la una y tres minutos de la tarde murió el sol de Colombia", Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco, conocido en América y el resto del mundo como "El Libertador".  Al ser un personaje que despertó admiración y recelo en partes iguales durante su lucha revolucionaria, la causa de su muerte está rodeada de misterio e interrogantes que hasta ahora, no han podido ser resueltos. Aún se esperan resultados de las investigaciones oficiales que sea adelantan desde el 2010 para establecer las verdaderas causas de su deceso.
Tras el paso de una mañana marcada por el constante desvanecimiento de los signos vitales y pasado el medio día, el silencio del salón principal de la  Quinta de San Pedro Alejandrino, en  Santa Marta, Colombia,  el cual estaba ocupado por los edecanes, la cúpula militar del Ejército Patriota y los amigos más íntimos del Libertador, se vio interrumpido por las palabras de su médico Alejandro Próspero Réverend, quien los invitó a pasar a la habitación contigua si querían presenciar los últimos momentos del héroe caraqueño.
Rodeado de su séquito, y tras una larga pero calmada agonía, el General Simón Bolívar falleció, a los 47 años 4 meses y 23 días de edad,  a la una de la tarde con tres minutos y cincuenta y cinco segundos del viernes 17 de diciembre de 1830.
Sus últimas declaraciones reflejan el pesar que sentía por no haber logrado su objetivo de la unión de la nueva patria: “¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.
Sus restos, por primera vez inhumados solemnemente en la Catedral de Santa Marta, Colombia, fueron trasladados a la Catedral de Caracas en 1842, en apoteosis presidida por el General Páez y narrada en párrafos neoclásicos por Fermín Toro. De la Catedral pasaron en el Gobierno de Antonio Guzmán Blanco al Panteón Nacional, un templo donde predomina la afirmación de su grandeza.
El 16 de julio del año 2010, los restos del Libertador Simón Bolívar fueron exhumados por un grupo de expertos que investigan las verdaderas causas de su muerte. En la exhumación participaron 50 científicos venezolanos, quienes trabajaron durante 19 horas, coordinados por el español José Antonio Lorente, médico forense y director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada.
Con motivo a los actos por el 229° aniversario del natalicio del Libertador Simón Bolívar, el 24 de Julio de 2012, en Caracas,  se develó la imagen digitalizada del rostro del Padre de la Patria. A través de dos cuadros, el mundo entero pudo conocer la reconstrucción facial científica del Gigante de América y el personaje más importante de Venezuela. La reconstrucción facial del Libertador, se hizo gracias al uso de tecnologías de vanguardia y a un conjunto de disciplinas científicas que a través de sus conocimientos permitieron tener estas imágenes.
Un recuento de la obra militar de Simón Bolívar  no encuentra similar en la historia de América. Participó en 427 combates, entre grandes y pequeños; dirigió 37 campañas, donde obtuvo 27 victorias, 8 fracasos y un resultado incierto; recorrió a caballo, a mula o a pie cerca de 90 mil kilómetros, algo así como dos veces y media la vuelta al mundo por el Ecuador.
Escribió cerca de 10 mil cartas, según cálculo de su mejor estudioso, Vicente Lecuna; de ellas, se conocen Dos Mil 939 publicadas en los 13 tomos de los Escritos del Libertador; su correspondencia está incluida en los 34 tomos de las Memorias del general Florencio O'Leary; escribió 189 proclamas, 21 mensajes, 14 manifiestos, 18 discursos y una breve biografía, la del general Sucre.
 Personalmente, o bajo su inspiración, se redactaron cuatro Constituciones, a saber: la Ley Fundamental del 17 de diciembre, creadora de Colombia (Angostura); la Constitución de Cúcuta (1821); el proyecto de Constitución para Bolivia (1825); y el decreto orgánico de la dictadura (1828).
No tuvo tiempo para completar su obra magna: la unidad política de Latinoamérica, la liberación de Cuba y Puerto Rico, el apoyo a Argentina contra el imperio brasileño, la Confederación Andina (1825), la ayuda a la propia España para liberarse de los monarquistas (1826), en fin, el establecimiento de una sociedad utópica, donde se logre “la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”.
En 20 años de intensa vida política, Siete Mil 538 días de actividad revolucionaria, a partir de su misión diplomática a Londres (1810) y hasta su deceso en Santa Marta, casi no hubo día en que no redactara una carta o emitiera un decreto, o que recorriera 13 kilómetros diarios en promedio.
América ha reconocido a Bolívar como el paradigma y símbolo más querido de su identidad y soberanía.  Ya desde la segunda mitad del siglo XIX se le levantaron monumentos en casi todas las ciudades importantes de América y en muchas de Europa. Se cumplió así la insuperable sentencia del mestizo peruano José Domingo Choquehuanca, descendiente directo de la nobleza inca, quien anticipó el destino  de Simón Bolívar y sus ideas políticas: “Con los siglos crecerá vuestra gloria como crece la sombra cuando el sol declina”.
Su vida y muerte ha sido escrita y relatada por cientos de historiadores, además de llevada a la gran pantalla por cineastas a lo largo de las generaciones. Hoy se conmemora un año más de su muerte que, a pesar de ser  un posible misterio, hace que cada día los ciudadanos de esta Patria Grande sintamos una profunda admiración por su vida y trayectoria,  con la cual  demostró y dejó valores de grandeza, rectitud y un amplio legado visionario a la nación y al continente.

“ Diciembre 17. San Pedro Alejandrino. El reloj dio la una y paró su tic-tac. Hora final del Héroe, del Soñador de América, del Quijote y el Cristo que amó la libertad. Su extraña voz profética se escucha todavía, más alta que los Andes, más sonora que el mar. Cada vez que renace la conciencia del mundo, su mensaje recobraba fulgor de eternidad” ( Manuel Rulger).

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