lunes, 26 de diciembre de 2016

NIÑO DE LOS CACHITOS TRADICION YARACUYANA


NIÑO DE LOS CACHITOS
TRADICION YARACUYANA
Cada 25 de diciembre se festeja en el poblado rural de San Javier, municipio San Felipe, estado Yaracuy, una particular celebración que involucra al Niño Jesús, aparecido, según cuentan los habitantes del sector, en una quebrada del lugar hace ya más de 100 años.
Cuenta la leyenda, pasada de generación en generación entre los pobladores de San Javier, que a finales del siglo XIX, una lavandera siempre escuchaba un silbido en la quebrada del sector, similar al que producen los cachos de vaca cuando se usan como trompetas por lo que un día se atrevió, junto a unos vecinos, a averiguar y fue entonces cuando apareció la imagen del Niño Jesús.
Comentan en el poblado que el Niño Dios apareció con tres haces de luz sobre su cabeza, lo cual fue descrito por los testigos como unos cachitos. Por tal razón lo bautizaron con el nombre de El Niño de los Cachitos.
Desde entonces se venera la aparición del Niño Jesús todos los 25 de diciembre, con una romería y velorio que involucra a todo San Javier y las comunidades circunvecinas. 
“Pueblo de San Javier, esta es la verdad, aquí está su niño, venilo a besar”, comienza una de los cantos que el pueblo dedica al Niño de los Cachitos en las romerías y que Oscar Piñero, cultor de la comunidad, declama con mucho orgullo y devoción.
Piñero se dedica desde hace más de 40 años a exaltar las tradiciones populares de su comunidad y a mantener vivas las actividades que se celebran con el velorio y romería del Niño de los Cachitos.
“La tradición del Niño de los Cachitos es algo muy nuestro, muy de San Javier, donde lo veneramos y año tras año lo recordamos con mucha devoción y fe. Es nuestra forma de celebrar la Navidad, conmemorar la vida y el amor que Dios nos tiene”, apuntó Piñero.
Mencionó que desde que muy niño participa en las romerías, que llevan la imagen del Niño de Los Cachitos a todo el poblado durante el día y hasta la noche, cuando se vela en la casa de un devoto, donde duerme hasta la mañana siguiente para regresar a su altar construido en la iglesia de la comunidad.
Testimonios de fe
Jobita Mendoza, de 81 años, se involucró con la celebración del Niño de Los Cachitos, desde que tiene memoria, pero lo hizo con más devoción desde el momento que su fe y fervor al Niño Dios, según su creencia, salvó la vida de su hija recién nacida. Hoy tiene 51 años y es otra ferviente creyente de Dios.
También, menciona otro caso muy conocido en el sector, el de un niño recién nacido que estaba desahuciado por una infección pulmonar  y, de acuerdo a los vecinos, el Niño de los Cachitos hizo la obra.
Son muchos los comentarios que giran en torno a la intervención divina del Niño de los Cachitos, que incluyen buenas cosechas, progreso del pueblo y demás circunstancias particulares que sólo se cumplen sí, se piden con fe, afirma Mendoza, quien este año tendrá el privilegio de recibir la imagen del adorado niño en su hogar.
“Es un gran honor recibir al Niño de los Cachitos en mi hogar este año. Vamos a velarlo, rezarle un rosario y a celebrar con aguinaldos y cantos populares la Navidad”, resaltó.

La programación para este año inició  a las siete de la mañana con una misa en homenaje al niño de los Cachitos en la iglesia de la localidad, de allí la imagen partió en una romería procesión que recorrió el poblado hasta las siete de la noche. Luego se trasladaron a la casa de Jobita Mendoza, donde el pueblo amaneció velándolo con una fiesta popular, cantos y mucha devoción.

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